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Lina Maria Clavijo Echavarria
Participante1). ¿Cómo consideras que el resultado de este Test te ayudará a habitar tu cuerpo territorio? Con el resultado de este test puedo adquirir mayor consciencia de las posibles dificultades que esté enfrentando con respecto a la armonía hormonal que debería tener en mi organismo. Esto me permite reconocer las posibles causas de mis estados de ánimo y la respuesta de mi cuerpo a diferentes estímulos externos que en algunos momentos no logro comprender. El saber el posible origen de mis afecciones me permitirá tomar medidas más justas y cuidadosas con respecto a la manera como me alimento, ejercito o el autocuidado responsable de merece mi cuerpo.
2). ¿Crees que esta herramienta te da pistas para tu emancipación en la salud menstrual? Definitivamente si, porque al reconocer que la sintomatología no es aislada sino que tiene un origen claro, puedo escoger mejor las posibles herramientas que podrían ayudarme a mejorar y sentirme mejor con mi cuerpo..
3). ¿Qué piensas que sigue para el mapeo de tu cuerpo después de este resultado? ¿Alguna decisión para tomar? En mi caso un trabajo responsable con el cortisol, mediante ejercicios de meditación o respiración que me permitan tener mayor calma en momentos de demanda o estrés, además de asegurarme de tener una alimentación sana y buena hidratación. Es un problema no dormir lo suficiente, de manera que debo darle prioridad a asegurar las horas de sueño que el cuerpo necesita para vivir en bienestar.
4). ¿Cuántos patrones sacaste más de 4? en los niveles altos de cortisol y niveles bajos de hormonas tiroideas (4 en cada una).
Lina Maria Clavijo Echavarria
ParticipanteFrente a la invisibilización y la normalización del dolor menstrual tan presente en nuestra sociedad tendría tres asuntos específicos a mencionar:
El primero, es que me costó mucho aceptar mi propio dolor porque, al igual que todos lo tenía normalizado. En mi mente mis menstruaciones eran normales, ni abundantes ni angustiantes, solo presentes y relativamente estables al aparecer en mi ciclicidad. Sin embargo, es a partir de la auto observación consciente y de las lecturas de este diplomado, que me doy el permiso de vivir mi propio dolor. En retrospectiva, me veo a mí misma, cubierta de ropas para contrarrestar el frio que me causa la llegada de mi periodo, me recuerdo en cama respirando y en postura fetal esperando que todo pase, la punzada en mi ovario derecho es latente y presente, es agudo y recorre mis piernas como si tuviera una contracción de parto, pero a mí me parece de lo más normal, tanto que ni me hago el favor de tomarme un calmante y sigo con la cara pálida haciendo como si nada y de pie a trabajar como siempre, con la certeza de que el sol, el caminar y una aromática me harán sentir mejor. En ocasiones es así, pero en otras el malestar dura todo el día y yo ignorándolo todo, normalizándolo todo y lo peor, durante años. Así que soy yo, la primera en caer.
Lo segundo, es verificar cuánto me costo encontrar un caso real en las personas que me rodean para que quisieran compartirme lo que el dolor de la endometriosis había significado o significaba en su vida. En primer lugar, no halle a ninguna persona cercana que lo sufriera en la actualidad (quizá precisamente por el tabú social que implica el hablar de la menstruación en toda su expresión). Por otro lado, escribí a una familiar y a tres amigas, les consulté porque sabía que habían tenido intervención quirúrgica de histerectomía, recordé haber escuchado a una de ellas hace algunos años, hablando de lo agradecida que estaba de que le hubieran sacado el útero. Así que les consulté en insistí durante una semana. Pero al parecer, no querían hablar del tema, ignoraron mi saludo o no comprendieron mi intención. Una de ellas, que me contesto, aunque parecía no querer tener ni siquiera el tiempo para hablar del tema, me habló del terror que le tenía a morir en la cirugía y cómo se había aguantado años de tratamientos que no sirvieron con el fin de evitarla, al final cedió porque no encontró otra opción diferente a la cirugía, y al hablarme del asunto lo hacía como refiriéndose a un enemigo del que no quisiera hablar más.
En tercer lugar, y ya vencida porque no encontré quien quisiera hablar del tema conmigo, me encuentro con la famosa actriz Susan Sarandon, una de mis favoritas, una genialidad de mujer (mi personaje favorito de ella será por siempre Louise Shawer en la película Thelma y Louise). Ella, actriz y productora estadounidense de teatro, cine y televisión cuya nutrida y extensa filmografía la han convertido en uno de los rostros más reconocibles de Hollywood, es una de esas mujeres quien, habiendo enfrentado la endometriosis y aprovechando su posibilidad de hablar y ser notada, decidió participar en eventos organizados por la EFA (Fundación Americana de Endometriosis) diciendo en ellos que debe hablarse más sobre este padecimiento para poder eliminar la soledad que implica. Esta mujer, exitosa, reconocida y madre de tres hijos ha tomado de su espacio para denunciar el silencio y la soledad con la que se vive injustamente esta enfermedad.
No padezco directamente de Endometriosis, pero mi amigo el quiste del ovario derecho, hace lo propio para que me haga una idea de lo que puede significar para millones de mujeres en el mundo que lo viven en silencio y lo agradezco, porque esa búsqueda me permite estar aquí, aprendiendo de mujeres maravillosas, cómo renombrar la vida siendo más consciente del amor y respeto que debemos profesarnos unas a otras.
Un abrazo a todas,
LinaC
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