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- 26/03/2025 a las 7:23 pm en respuesta a: Caja de herramientas Dimensión histórica social de la menstruación #16302
Edna Lorena Narvaez Moreno
ParticipanteGracias por este maravilloso contenido. Esta dimensión histórica, social y cultural me ha removido muchas cosas y me motiva a pensarme cada vez más iniciativas que aborden cada vez más esta dimensión.
Esta idea la estoy pensando como una estrategia a desarrollar entre pares: niñas-adolescentes / o también entre madres-cuidadoras e hijas. Antes de iniciar, como lo han recomendado en las competencias básicas de una educadora menstrual, coincido con hacer énfasis en que es un espacio seguro, de respeto mutuo y que la palabra de todas las presentes es igual de válida. Reiterando que el propósito del espacio es acercarnos al tema de la menstruación y de nosotras mismas.
Creo en lo poderoso de situar al cuerpo también como territorio que habitamos. Por ello, quisiera retomar un ejercicio que he hecho en otros espacios con niñas y mujeres, aunque en otras temáticas, principalmente en algunos temas de salud mental como el autocuidado y en otro tipo de acompañamientos psicosociales; por lo que me motiva mucho poder pensarlo también con esta nueva perspectiva. Se trata de empezar con un ejercicio de Cartografía corporal en el que entre dos niñas o madre/hija, deberán dibujar en un papel Kraft la silueta de la otra. Luego de dibujada la silueta van a ubicar los órganos del cerebro, corazón, útero y ovarios. Este ejercicio también ayudará en la conversación sobre cuáles identificamos más fácilmente y algunos motivos- que pueden ir develando elementos del tabú- e incluso si tenemos o no, una representación gráfica de los mismos.
Posteriormente, se solicitará responder unas preguntas en retazos de papel- cartulina; cada pregunta-respuesta estará en un papel/cartulina diferente. Las preguntas, como se sugiere para la elaboración de espacios de educación emancipadora, estarán centradas en hacer un diagnóstico rápido participativo, tales como se proponen en el video de Acciones asertivas: Para ti: ¿qué es la menstruación? ¿Cómo se nombra a la menstruación? ¿qué cosas dicen que no se pueden hacer cuando se está menstruando? ¿Qué cosas dicen que no se puede comer cuando se está menstruando? Y podría agregar ¿Cómo me he sentido cuando estoy menstruando?
En el caso de la interacción con mamás incluiría para ellas específicamente: ¿Qué recuerdas de tu primera menstruación? La apuesta en este caso, es revisar el sistema de creencias que aún persiste, encontrar si ha habido cambios generacionales o en las dinámicas de la socialización entre madres e hijas e invitar a generar nuevas oportunidades de relacionamiento entre ellas/nosotras. Se hará la invitación a las madres-cuidadoras a escuchar desde el amor y el respeto la percepción que tienen las niñas sobre el tema: sus propias vivencias, más que desde la imposición adultocéntrica de si coincide o no, si está bien o mal; es decir, reivindicando el lugar y derecho de las niñas de tener voz y lugar en esta experiencia. De ahí que sea clave evitar que el espacio se centre en los consejos de las adultas hacia las niñas, sino que, al contrario, las madres puedan tener la apertura de ver las siluetas y lo que para sus hijas van significando.
Durante el momento de las respuestas, será clave revisar qué tanta receptividad tiene cada una de responder; se irá motivando de forma grupal e individualmente pasando por cada una de las participantes. También, en caso de que no sea tan participativo, se podrá partir de las que hayan puesto para suscitar otras a través de la palabra; y la educadora las escribirá en un tablero o en papeles para que esté a la vista de todas las participantes. Otra estrategia puede ser llevar por escrito algunas creencias que puedan resonar en ese contexto; para ello habrá que tener unas generales y tratar de investigar previamente el contexto del lugar, por ejemplo, si es urbano/rural/condiciones de violencias, etc.
Posterior a la ronda de conversaciones de socialización, se podría motivar a que incluyan las frases/creencias que les sean familiares en su propia cartografía corporal.Asimismo, se motivará a que estas respuestas puedan ubicarlas en diferentes partes de la silueta como: cabeza, brazos, manos, tronco, vientre, el útero, piernas, pies e incluso si lo creen necesario, que dibujen esa parte del cuerpo para que sea más entendible a cuál se refieren. Además, en la explicación, se pedirá que mencionen en qué parte está. Por ejemplo: la pregunta sobre qué es la menstruación alguna la podría relacionar en la zona de la cabeza… o del vientre; la de lo que otros nos han dicho, ponerla en los oídos, en los brazos; en fin, se invitará a encontrarle un sentido a la ubicación de la pregunta-respuesta. El reto de la educadora estará en conectarlo con los simbolismos, la transmisión del tabú/creencias y las transiciones de algunas percepciones que den pie para reflexionar sobre la transformación de las narrativas.
Es importante que mientras se escuchan las creencias se logren hacer reflexiones acerca del tabú y sus desmitificaciones; y de ser posible, las conexiones en el cuerpo, las emociones que nos generan dichas creencias y las afectaciones a nivel personal y grupal tales como la normalización del dolor, la pena de decir en voz alta que se está menstruando; etc.
Para finalizar, propiciando una construcción de narrativas emancipadoras se propondrá que cada una le escriba a su silueta nuevas palabras y las ubique en las zonas del cuerpo que deseen, invitándolas nuevamente a encontrarle un sentido que se espera algunas puedan explicar de forma grupal en un ejercicio de socialización final de las cartografías. En esta oportunidad se buscará que se destaquen con un mismo color de cartulina para todas e incluso, podría ser con la forma de las gotas de la sangre menstrual sobre las que pongan sus frases/mensajes/palabras (Dependiendo de la receptividad y apertura del grupo frente a este símbolo). También, para afianzar el ejercicio de la cartografía, se invitará a que llenen el cuerpo de colores, dibujos y demás elementos del contexto (hojas, flores…) y otros materiales que la educadora ponga a disposición (lana, pintura, plumas, plastilina, etc).
Idea 2: complementario a la metodología anterior, según el tiempo disponible.
Este es un segundo momento más enfocado en la explicación y comprensión de la anatomía femenina- dimensión biológica y la relación con el ciclo menstrual. Se podría trabajar con la misma silueta de cada niña, con una silueta por grupos o una sola para todo el grupo para identificar y situar los órganos sexuales externos e internos, con sus respectivos nombres, en aras no sólo de afianzar conocimientos sobre el propio cuerpo, sino también en pro de minimizar el uso de eufemismos, que también inciden en el arraigo del tabú.
Para que sea a manera interactiva, se dispondrá de uno o varios rompecabezas que serán armados sobre las siluetas, en la zona del cuerpo correspondiente. - AutorEntradas
