Hola, vengo acá recién a completar esta actividad, reflexionando en lo que respondí en la clase 1 sobre mi experiencia con el dolor menstrual, diciendo que no había experimentado tanto. Pero, después de avanzar en las lecciones y en mi proceso personal, corrijo mi decir y digo que he tenido mucho dolor relacionado con mi menstruación: migrañas espantosas los días antes de menstruar (con vómito, llanto incontrolable, náusea, hipersensibilidad a todos los estímulos, mucho malestar emocional), embotamiento corporal, cólico, dolor de piernas-huesos-articulaciones, calambres, dolores musculares, tensiones… En este punto de mi vida no sabría decir qué de cada dolor que se manifiesta alrededor de mi ciclo y/o menstruación tiene que ver propiamente con mi ciclo o menstru, o con las secuelas de trauma complejo vivido en mi niñez y adolescencia -con la violencia sexual como principal fuente de muchos de mis síntomas-, por el enmascaramiento de haber sido una niña, adolescente y adulta autista, con altas capacidades y tdah (muy probablemente) sin tener conciencia de ello… Ahora mismo me encuentro en un proceso de autoarqueología, intentando desenredar mis dolores físicos y psíquicos, porque quiero vivir sin dolor y con mucho más disfrute.
Empecé a tener muchos dolores desde niña y los doctores decían que era normal por estar creciendo, después era normal por ser mujer y tener ciclo y menstruar… Aprendí que mi dolor era inexplicable e irremediable, y en mis veintes decidí no privarme de nada por tener dolor -sobre todo la migraña- y que, si igual me iba a doler, yo haría todo con dolor -incluso ir a bailar a la discoteca-. Así viví por décadas, con el dolor como compañero, tanto el relacionado con mi ciclo, como el que no, como el que quién sabe… Supongo que por eso el dolor ha sido un tema de gran interés para mí como investigadora y como persona, porque tengo más preguntas que respuestas y una gran necesidad de transformarme a mí, transformar mi vida y transformar al mundo, para que duela menos vivir y, a la vez, comprendamos mejor cómo relacionarnos con el dolor, que no creo que sea enemigo, sino un mensajero bastante mal entendido.

