Mujeres, que poderoso y conmovedor leerlas, he estado fuera de la ciudad y con poco acceso a internet, por eso hasta ahora me pongo al día. Frente al dolor menstrual, mi experiencia fue con el acompañamiento de una madre de origen campesino, una mujer muy compasiva, que, como muchas mujeres, como decimos en Colombia «montañera» su expresión de amor ha sido sin duda el cuidado, observe como una de mis hermanas mayores vomitaba, tenia hemorragias, estaba pálida, sin alientos y en cama, los dos primeros días del sangrado, cuando llego mi menstruación no lo nombre, luego cuando se enteraron fingí o exagere mis malestares para recibir el cariño de mi madre, ella ponía sus manos enormes y cálidas en mi vientre y todo esta bien en el mundo; si bien he experimentado algo de dolor físico durante los días de mi menstruación, hasta hace poco pensé que era normal y que para lo que le pasa a otras, debía sentirme aliviada. Hoy reconozco que es necesario avanzar en construir escalas de dolor que permitan identificar los casos patológicos y retomar o construir practicas de cuidado colectivo, de salud colectiva. que nos permitan gestionar de manera digna y amorosa la experiencia menstrual.

