Respuesta a: Foro del módulo 1

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Quiero compartir lo que fue para mí tener por un largo periodo dolores en mi vientre intensos e incapacitantes.
Tenía 36 años, cuando comencé a sentir punzadas dolorosas en mi ovario izquierdo y constante dolor en mi vientre en el momento de ovulación y durante la menstruación. Luego esos dolores puedo decir que los sentía todo el ciclo menstrual.
No fue sino luego de unos meses que decido consultar. En la ciudad donde me encontraba no tenía acceso a salud ya que hace poco me había trasladado allí y no contaba con una afiliación que me permitiera visitar un(a) médico(a) sin pagar altos costos de manera particular.
Durante ese periodo recuerdo haber comentado de esto a un doctor cercano, él era amigo nuestro (de mi compañero y yo) de este padecimiento a lo que él respondió que ese dolor significaba un deseo reprimido o una necesidad de concebir y parir.
También recuerdo haber estado tumbada con fuertes dolores en cama, deprimida, sintiendo que me marchitaba, mi potencial creativo antes tan enérgico parecía desaparecer. Mi deseo sexual también disminuía y yo estaba enojada la mayor parte del tiempo. Estos dolores me impedían trabajar, estudiar, salir… quería esconderme. Creo que pensaba que nadie tenía que enterarse de mi dolor, como si eso de alguna manera me avergonzara.
Decidí consultar en una ciudad cercana con un doctor homeopático y naturista. Él me envío a hacerme una ecografía y ahí pude darme cuenta que tenía un quiste bastante grande acompañado de otros más pequeños. Por suerte todas las recomendaciones que me hizo y remedios que me recetó ayudaron a que estos fueran menguando. Me indicó que no debía comer lácteos, azucares ni carnes. Qué tomará unos jugos y un remedio de plantas que él mandaba traer desde Perú.
Esto fue solo un primer paso al camino de sanación tan profundo que pude experimentar. Decidí volver a mi ciudad natal (Medellín) PARA ATENDERME Y SANAR. Proceso que duro aproximadamente un año.
Conté con la oportunidad de conocer una comunidad que hacía acompañamiento terapéutico y psicológico. Aquí quiero nombrar que esto solo fue posible porque conté con el apoyo económico de un familiar, de no haber sido así, no creo haberlo hecho en ese momento. Recién llegaba y prácticamente debía iniciar de nuevo mi vida.
Creo que esta terapia fue de las cosas más fuertes y agotadoras a las que me sometí buscando una real sanación. Y bueno, en estas largas sesiones encontré bastante información que estaba relacionada al dolor en mi matriz. Como causas más recientes; La no plenitud de mi sexualidad, el sentirme rechazada y sola. Pero además pude ver que cargaba con heridas no atendidas de mi propio pasado, abusos, maltrato de una expareja, tristezas y sobre todo RABIA. Rabia no expresada, dolor contenido, injusticias calladas…también pude hacerme consciente en mi propio cuerpo de los dolores heredados de mi madre y mi abuela que siempre había llevado conmigo.
Culminé el proceso exhausta, luego de estar asistiendo casi por una semana entera a consultas, en sesiones que duraban todo el día. Exhausta pero aliviada, liviana. Sentí que me había quitado un peso que por años había cargado. Pude expresar todo mi llanto, todo mi dolor, toda mi rabia sin pretenderlo disimular. Eso fue demasiado liberador. No tener juicios, tan solo apoyo para que yo pudiera soltar con las piernas muy abiertas eso que siempre se había contenido en mi interior y que por toda mi vida había alimentado. Esta experiencia me cambió totalmente.
Luego de esto me realice otra ecografía y ya no había quistes. Desde ahí seguí teniendo una menstruación sin dolores fuertes y ahora puedo decir que es agradable sangrar.
Para mí, el acompañamiento terapéutico y el tratamiento homeopático que recibí fueron de gran apoyo en ese camino de autoconocimiento, atendiendo asuntos de los que debía hacerme cargo, hacia esa conciencia de autocuidado y amor propio.