Respuesta a: Foro del módulo 1

#10270

Hola a todas.
Partiré de mi experiencia personal.
Como la mayoría de las mujeres y las niñas pensé, creí y apropié al dolor menstrual durante toda mi vida, hasta hace 4 años que busqué una forma menos sacrificada y estresante de gestionar mi menstruación, esto me llevo a descubrir la copa menstrual y a empezar a cuestionarme sobre mis síntomas.
Después de algunos cíclos de utilizar la copa noté que el dolor que siempre sentía había disminuido considerablemente, la abundancia de mi flujo menstrual habia disminuido muchísimo, la inflamación tambíen se presentaba menos.
Esto me hizo cuestionarme ¿por qué mi menstruación era distinta a cuando usaba toallas menstruales? Empecé a interesarme mucho y a tratar de proporcionarle a mi cuerpo bienestar.
Descubrí que los contenidos con los que están hechas las toallas de esas grandes marcas envenenan nuestro útero y entonces empecé a cuestinar todo aquello que hay en el mercado que no es saludable para nuestro cuerpo y que en realidad a nadie le importa por que están hecho para su consumo y no para nuestra salud y bienestar integrales.
Fué así que un buen día escuché sobre educación menstrual, encontré la página de princesas menstruantes y estudie el diplomado para certificarme como educadora menstrual y ahora me encuestro aquí cursando este otro diplomado y tratando de hacer aportaciones significativas para cambiar la realidad de las niñas y mujeres de mi ciudad.
Hoy menstrúo sin dolor por que también entendí al paso de estos años que el etrés y las emociones también se gestionan y esto contribuye de manera significativa con mi útero.
Sé que ésta es sólo mi historia y que hay otras miles diferentes, que para combatir la desigualdad también es necesaria poner a la menstruación en el centro de la vida pública, de forma transversal e interseccional y por supuesto desde lo político.